Durante la más reciente sesión del Consejo Académico de UTEL, celebrado el pasado 12 de mayo, tuvimos oportunidad de escuchar al Mtro. Adolfo Rodríguez Guerrero, Director de Desarrollo Profesional Docente de la Dirección General de Formación Continua, Actualización y Desarrollo Profesional de Maestros de Educación Básica, abordando el tema de la formación de los maestros de educación básica, en el contexto de la Reforma Educativa y en el marco del trabajo de UTEL, como una universidad en línea.

Sobre la Reforma Educativa, habló de sus 2 ejes fundamentales: la evaluación y la formación, la evaluación nos ayudara a saber dónde nos encontramos y saber cómo actuar a partir de esos resultados,  por su parte, la formación dependerá de los indicadores que nos provea la evaluación.

La evaluación y la formación, son derechos y obligaciones de los profesores; la estrategia de formación tendría que articular estos 2 ejes y de acuerdo a estos resultados las instituciones formadoras tendrían que realizar sus programas de formación a la medida de cada sector.

Habló también, de la diferencia entre evaluación y formación, pues mencionó no es lo mismo ser experto en los procesos e instrumentos de evaluación y otra cosa es ser experto en solucionar con el personal docente, directivo, administrativo, supervisor y asesor técnico-pedagógico; es decir que tener los mejor instrumentos evaluativos no asegura una práctica docente eficaz, que los alumnos aprendan los contenidos.

Mencionó que el camino entre la evaluación y la formación es complejo, principalmente por cuatro motivos:

1. Tenemos un sistema de formación profesional diverso, masivo y desigual. La practica educativa es diversa, por ejemplo un maestro que imparte clases en la zona conurbada debe atender alrededor 14 grupos, esto requiere una organización muy compleja para el docente y si le sumamos la formación continua.

2. La complejidad y las exigencias de las escuelas. Cada institución debe hacer su ruta de trabajo escolar, deben hacer sus consejos técnicos escolares y una serie de exigencias del sistema.

3. Los docentes y su autonomía, ya que los docentes tienen capacidades, intereses, motivaciones y necesidades  propias, lo que se promueve es que también tengan un proyecto propio de formación profesional cada 4 años. Ya que el periodo de trabajo de un docente está calculado en 28 años, y cada 4 años será evaluado para que cumpla con las especificaciones que ordena la ley.

4. Instituciones formadoras de los docentes, con capacidades técnicas y de infraestructura, con un modelo de formación que les hablen en “clave docente”, es decir que les hablen de los problemas, retos y desafíos que están viviendo en las escuelas.

Concluyó con la importancia de no saturar de contenidos a los profesores, de apuntar hacia lo esencial y articular el estudio con el trabajo cotidiano de los profesores, como reto al trabajar con las instituciones de educación superior.

Queremos que los maestros a través de su formación impacten en el aprendizaje de los alumnos, impacten en la mejor de la escuela.

La formación docente tiene tres objetivos, que el maestro mejore sus competencias profesionales, al mismo mejore el aprendizaje de los alumnos y en los objetivos de la escuela, con pocas horas de formación, pero con mucha reflexión de lo que está haciendo.

UTEL Editorial