Pareciera increíble pero he conocido a varios empresarios que, sin haber tenido una clara intención al respecto, han terminado “patrocinando” dentro de sus organizaciones a colaboradores que adquieren tanto poder, bien sea por su antigüedad o su cercanía con los dueños de la empresa, que terminan convirtiéndose en trabajadores con actitudes tóxicas y que a la postre se terminan convirtiendo en una especie de “monstruitos” para sus propias organizaciones.

En 2015, la Escuela de Negocios de Harvard realizó un estudio denominado TOXIC WORKERS, realizado por Michael Housman y Dylan Minor. Esta investigación la realizaron midiendo una población de más de 50,000 trabajadores en 11 compañías y documentando la relación entre la toxicidad, la productividad y el efecto que un trabajador tóxico tiene sobre sus compañeros.

Los datos arrojados por este estudio muestran, entre otras, las siguientes conclusiones:

  • El 80% de los empleados perdió tiempo de trabajo preocupándose por la rudeza y las malas maneras de su compañero tóxico.
  • El 78% dijo que su compromiso con la organización disminuyó ante la presencia de comportamientos tóxicos.
  • El 66% reconoció que su desempeño y productividad disminuyeron.
  • El 48% disminuyó su esfuerzo de trabajo.
  • Casi la mitad de los empleados disminuyó el esfuerzo de trabajo e intencionadamente pasó menos tiempo en la oficina con la presencia de empleados tóxicos.
  • El 38% de los trabajadores disminuyó intencionadamente la calidad de su trabajo.
  • El 25% de los empleados que habían sido tratados con descortesía admitieron haber frustrado a sus clientes.
  • El 12% dejó sus trabajos debido a un trato negativo.

Una de las conclusiones más importantes de esta investigación es que se descubrió que los buenos trabajadores que brindan un rendimiento constante y cuentan con los valores deseados por la compañía aportan un ahorro medio de $5,300 dólares a la empresa, mientras que evitar a un trabajador tóxico o dejarlo marchar rápidamente genera un ahorro de $12,500 dólares.

Por supuesto, su presencia en el engranaje de la compañía no solamente perjudica a la economía, sino al rendimiento, a las relaciones entre compañeros y el clima laboral. Por lo tanto, es importante tener en cuenta estas 3 recomendaciones:

  1. No permita que la información vital de su empresa la maneje una sola persona o un solo empleado.
  2. Estructure un sistema donde varios de sus socios o personas de confianza tengan acceso a una especie de “Caja Fuerte” de la información clave de su compañía (Claves de correo, claves de redes sociales, claves de los bancos, etc.)
  3. Si actualmente existe un puesto clave en su compañía que por su complejidad de manejo en este momento tan sólo la conoce o maneja un solo empleado, comience lo más pronto posible un plan de capacitación para que este funcionario forme otras dos personas que pueden desempeñar ese mismo cargo.

 

Johanna Gómez

Coach | Formadora en Liderazgo | Mentora en Habilidades Gerenciales | Speaker | Escritora | Te enseño estrategias para crecer en tu nivel de Liderazgo y avanzar en tu carrera profesional y laboral

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Referencias:

Michael Housman, Dylan Minor, (2015) – TOXIC WORKERS- Harvard Business School

https://www.hbs.edu/faculty/Publication%20Files/16-057_d45c0b4f-fa19-49de-8f1b-4b12fe054fea.pdf