Es común que cuando uno está trazando su plan de vida se pregunte: “¿a qué me quiero dedicar?”, equivalente al ya conocido “¿qué quieres ser de grande?”

Elegimos con la esperanza de encontrar aquello que nos hará felices, facilitará la vida o al menos nos acercará a lo que realmente nos apasiona; tratamos de acercarnos a nuestros valores, definidos desde la terapia de aceptación y compromiso, como las direcciones globales, deseadas y que proveen la medida a partir de la cual las acciones son estimadas. (Páez-Blarrina, et. al., 2006)

A pesar de la reflexión previa a la decisión, es normal que existan momentos de duda sobre lo que hemos elegido, especialmente cuando las cosas se nos dificultan: aparece el desánimo, ganas de abandonar, de cambiar de plan, ya que como es difícil entonces pensamos “no nací para esto”, “esto no es para mí”, “no vale la pena”, “no tengo el don para esto”, etc.

Aunque es válido cambiar de parecer, es indispensable evitar las acciones impulsivas en esos momentos de crisis. Una manera de hacerlo es por medio de una de las habilidades de consciencia desarrollada por Linehan en la terapia dialéctico conductual (citado en Monini, 2018) y consiste en preguntarle a la mente sabia. De manera resumida, nos dice:

  • Mente racional: prestar atención a los hechos del momento presente de manera empírica enfocado en elaborar una solución de problemas, ej. organización de tiempo.
  • Mente emocional: emociones que aparecen derivadas de la situación problemática y que comunican necesidades personales en ese momento difícil, ej. descansar.
  • Mente sabia: es la integración de las dos anteriores, suma las necesidades personales y aquello que la situación problemática nos demanda de manera que la balanza se mantenga en equilibrio y no se incline demasiado hacia uno de los dos extremos, ej. Organización de tiempo para cumplir con múltiples actividades, incluidas el descanso.

De esta manera, cuando aparece una dificultad, es conveniente hacernos la pregunta: ¿qué diría la mente sabia?, con el objetivo de persistir en el camino hacia la construcción de nuestro plan de vida sin perder de vista nuestros valores personales, pues sin ellos no sería posible construir una vida por la que valga la pena el esfuerzo y la dedicación que requiere luchar por nuestros sueños y alcanzar nuestros objetivos.

 

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Bibliografía:

Monini, M. (2018) La mente sabia. Recuperado el: 05 de marzo del 2021, desde: http://www.mariamoninipsicologa.com/blog/la-mente-sabia/

Páez-Blarrina, M., Gutiérrez-Martínez, O., Valdivia-Salas, S. y Luciano- Soriano, C. (2006). Terapia de aceptación y compromiso (ACT) y la importancia de los valores personales en el contexto de la terapia psicológica. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 6(1),1-20.

 

Psic. Ángeles Reyes Cortés

Orientación Psicológica

Programa de Éxito Académico y Profesional (PEAP)


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