En la actualidad un profesionista debe estar capacitado para responder a las demandas del mundo laboral. Los términos y condiciones en las que da a conocer sus habilidades y destrezas  están ligados al conocimiento que genera durante toda su vida.

 La mayoría de las veces quien aplica para una vacante se cuestiona ¿cuáles son las habilidades, talentos o fortalezas que debo desarrollar para conseguir el empleo? la respuesta abarca diversos factores.

El comportamiento del profesional es un tema de interés a la hora de requerir un trabajo, la formación del ser está dada a partir de una serie de reglamentos tales como: la asistencia, puntualidad, entusiasmo, responsabilidad, madurez, resolución de problemas, capacidad organizativa, capacidad de captación; así como la realización rápida del trabajo, liderazgo, aptitudes interpersonales, lealtad, versatilidad, amabilidad, etc.

Pero ¿qué comportamiento debe mostrar el profesional para que el empleo sea suyo?

Muchos de los desafíos en el área de educación están ahora relacionados a los comportamientos; cada vez es más importante para los trabajadores contar con actitudes positivas y habilidades genéricas que muchos empleadores buscan, como voluntad de aprender y un entendimiento de cómo comportarse apropiadamente en un contexto laboral.

Al enfrentarse a los conocimientos de dominio, el futuro colaborador debe tomar las siguientes medidas durante:

  • Desarrollar un perfil profesional que se conecte con la constante actualización de las tecnologías.
  • Poner en práctica los conocimientos, comportamientos y habilidades adquiridos en los programas educativos y de capacitación.
  • Crear programas de estudio que de manera efectiva desarrollen sus cualidades para que logre aplicarlas en un ámbito laboral.
  • Crear un sistema de autoaprendizaje integral y progresivo.
  • Evaluar lo que has aprendido en los lugares en los que has estado.
  • En el momento en el que estás en plena entrevista, visualizate con el puesto.
  • Mostrarte en disposición de escuchar y aprender.
  • No hablar demasiado sobre ti y tu pasado, y más sobre tus objetivos.
  • Sé sincero conforme a las exigencias que no cubres y tus limitaciones.
  • Interroga sobre las demandas del puesto solicitado, y tómate el tiempo de adecuarlo (o descubrir que no) a tu perfil.

La entrevista constituye la principal prueba de cualquier proceso de selección de personal y representa una etapa de autoconocimiento y de la capacidad de mostrar a la empresa o reclutador que se es el candidato ideal; por lo que la recomendación más importante a la hora de conseguir una es la de aplicar la habilidad de comunicarse de forma eficaz con el entrevistador, considerando que cada profesional posee su método a la hora de obtener información.

Por último, no se debe olvidar que la autoconfianza tanto profesional como personal, será la única postura que decida el desarrollo en cualquier oportunidad que se te presente.

 

María Méndez Coronel

UTEL Editorial