Tenemos claro que la epidemia se visualiza como algo ante lo que estamos expuestos y que no deja más alternativa que continuar con las medidas sanitarias y salir de casa lo menos posible.

Sin embargo, para subsistir ante esta situación debemos hacer uso de los recursos que hemos desarrollado durante nuestra evolución -señalaremos aquellos medios que están en nuestra mano y que es preciso conocer para saber si son suficiente para sustentarse y cuidarse-. Los recursos a valorar son: los emocionales, los materiales y los económicos.

– Los recursos emocionales nos hablan del conocimiento certero que se tiene de los propios miedos, los enojos, las tristezas o las alegrías para hacer frente a lo que resulta amenazante del entorno en el que nos desenvolvemos. Poniéndolo en palabras sencillas: no es lo mismo confrontar al Covid-19 desde nuestros miedos que desde nuestros enojos y qué decir de desde nuestras tristezas o nuestras alegrías.

Sin duda, cada emoción conlleva distintas respuestas. Por lo mismo, es adecuado que al interior de cada núcleo familiar haya un espacio de introspección para valorar la emoción personal sincera, sin temor a ser juzgado por lo que se siente y posteriormente compartirla con el resto; de esta manera se pueden montar estrategias para abordar la problemática en conjunto.

– Los recursos materiales conducen a la consideración de los bienes de los que somos dueños y que nos ayudan a vivir confortados. Asumir lo que nos es perteneciente y de lo que se puede disponer en el momento, proporciona sensaciones de seguridad y valoración. Esto puede apreciarse al evaluar lo que se requiere para combatir una infección -entiéndase coronavirus-: cubrebocas, mascarillas, gel antibacterial, jabón, suministro de agua, sábanas limpias, habitación personal, entre muchos otros y que indican si hay o no elementos mínimos para que demos un apoyo inmediato -más allá de que sean escasas personas al interior de una vivienda-. Asimismo, distribuir ordenada y equitativamente los recursos favorece la integración familiar.

– Los recursos económicos no hay que definirlos tanto, pues conocemos su uso y sabemos que existen para cubrir nuestras necesidades básicas. Si una familia con mínimos integrantes adquiere economía, enhorabuena; si un par de ellos lo hace, es útil; si solo uno la obtiene, es una bondad; que no se cuente con ingreso no merma la posibilidad de que pueda crearse una fuente imprevista y temporal, o incluso permanente -esto ya se ciñe a la opinión individual-. Hablar del uso que se da a la economía puede reorientar en estos momentos hacia el consumo necesario; distribuir con objetividad y sin ligereza allana el porvenir; darnos cuenta de que tras lo turbulento de la situación que vivimos actualmente vendrán tiempos desconocidos, contribuye a cuidar cada peso que se calcula en nuestra mesa. Madurar la idea del manejo económico es hoy una oportunidad y una responsabilidad.

Mencionar lo anterior es una antesala del procedimiento minucioso que debe hacer cada persona. En psicología, aludimos al punto de la consciencia, ¿y por qué es así? Porque en la imprevisibilidad de vivir no es aconsejable dar por hecho que lo que se tiene estará ahí eternamente. Hay recursos, quizá, pero hay que explorarlos a detalle. Dentro de una familia esto debe contemplarse de modo continuo.

Si tenemos claro que en el hogar hay seres con quienes se cohabita, o si hay únicamente uno -sea nuestra pareja, hijo, o cualquiera otro-, brindémonos; hablemos de los recursos que están ahí y sumémoslos, y si no están, busquémoslos. No es una vía dejar que la incomunicación, los orgullos o la antipatía sigan alejándonos como seres que sienten, ahora podemos aproximarnos con humildad y sensibilidad para fortalecer las relaciones. Hoy el episodio pandémico puede acercarnos y cimentar el cuidar y cuidarnos, lo cual sería una virtud. Si decido cuidar, es genuino y hondo expresar: ‘Quiero cuidarte…’, ‘Voy a cuidarte…’, así como tiene su don el decir ‘Cuídame…’ ‘Veo que decides estar para mí…’

Estamos atravesando por un momento difícil y entendemos que por lo mismo podrías tener dificultades y conflictos académicos, emocionales, familiares o laborales. Si requieres ayuda, te invitamos a registrarte en el formulario del Servicio de Orientación Psicológica que forma parte del Programa de Éxito Académico y Profesional, ahí podrás contar con el apoyo de nuestros especialistas.

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Psic. David Alberto Osorio Ibarra.
Programa de Éxito Académico y Profesional (PEAP)