Es común identificar la falta de motivación como el principal obstáculo para iniciar un hábito nuevo, esto se debe a que la atención suele fijarse en las sensaciones desagradables que uno experimenta al pensar en incorporar una nueva actividad, tales como flojera, cansancio o pensamientos que subestiman la propia autoeficacia.

Lo común es mantenerse esperando a que estos obstáculos internos desaparezcan para poder comenzar con el propósito. Sin embargo, desde una perspectiva más amplia —considerando la interacción entre el individuo y el mundo que le rodea— se explica cómo esta experiencia de malestar emocional, se mantiene hasta comenzar a tomar acción.

Dicha explicación parte del abordaje de la sintomatología depresiva, como la falta de acciones gratificantes que necesariamente implica el contacto con otras personas o directamente con las mismas actividades, por lo que, al mantenerse con una postura pasiva ante dicha experiencia de desánimo, se mantiene un aislamiento de aquello que le dará las sensaciones que realmente busca.

La manera de salir de dicho letargo, es comenzar a tomar acción de manera gradual, ya que la postergación (cualquier forma de distracción, justificación u otra actividad que mantenga alejados del objetivo), sólo incrementa las sensaciones incómodas de las cuales buscamos alejarnos.

Una manera de acercarse a los objetivos, incluyendo la realización de las labores propias del estudio, es por medio del acrónimo “ACTION” (Barraca y Álvarez, 2015, adaptado de Martell et. al., 2010), conoce de qué trata:

• Evalúa (Assess). ¿Para qué sirve esto que hago? ¿Es coherente con mi proyecto?

• Elige (Choose) una acción. ¿Continuarás con esta acción de distracción? ¿Quieres hacer algún cambio?

• Prueba (Try) llevar a la práctica la acción elegida. Detalla tu plan para poner la nueva conducta en marcha y establece pasos para seguirlos: ¿qué necesito?, ¿cómo lo voy a hacer?, ¿qué puede obstaculizar mi plan? y ¿qué me facilitará seguir?

• Integra (Integrate) la nueva acción en tus hábitos. Si estás intentando algo nuevo y comprometiéndote con un hábito de estudio, es necesario hacerlo más de una vez, antes de confirmar si es útil o no. Intégrala en tus rutinas, ¿cómo lo harás?, establece un horario, asigna un espacio para el estudio, etc.

• Observa (Observe). ¿Cuáles fueron los resultados?, ¿te sientes peor o mejor después de la acción que elegiste llevar a cabo?, ¿te has aproximado a alguna de tus metas por esta acción?, ¿qué cambios has apreciado?

• Nunca te rindas (Never give up). Repite los pasos anteriores. Desarrollar un nuevo hábito de actividad y compromiso requiere un esfuerzo repetido. Con el tiempo, estas conductas se harán automáticas, incluso aunque estés desanimado.

Sin importar la etapa académica que te encuentres cursando, es importante conocer metodologías que beneficien tu manera de estudiar,  de lo contrario el  cumplimiento de las actividades académicas, siempre representarán inconvenientes, impactando negativamente, incluso tu desempeño laboral.


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Psic. María de los Ángeles Reyes Cortés
Programa de Éxito Académico y Profesional (PEAP)

 
Barraca, J. y Pérez Álvarez (2015). Activación Conductual para el tratamiento de la depresión. Madrid: Síntesis. Sitio web http://repositorio.ucjc.edu/bitstream/handle/20.500.12020/171/C00041413.pdf?sequence=1