Hablar de la experiencia del duelo hace referencia a una manera de responder a la muerte de un ser querido; es un proceso de recuperación y de adaptación, ya que no contamos con la presencia de esa persona. Usualmente, trae consigo otro tipo de cambios como la reestructura familiar, desajuste emocional y económico, entre otros.

La experiencia del duelo puede ser compleja, ya que implica una serie de respuestas que usualmente afectan la estabilidad y vida cotidiana de la persona. Algunas de estas respuestas, son: emociones como tristeza, culpa, soledad, apatía, enojo, etc.; sensaciones físicas como falta de energía o nudo en la garganta, ganas de llorar; pensamientos de incredulidad, preocupación, confusión, recuerdos, etc.

Consecuencias del duelo

Además, pueden presentarse cambios como pérdida del apetito, dificultad en la concentración, aislamiento social, llanto, evitar o frecuentar lugares, etc. (Worden, 2004, citado en Cruz, et. al., 2017). Cabe mencionar que los intentos por controlar o eliminar tales respuestas incómodas o complicadas suelen hacer más grave el problema, como veremos más adelante.

El duelo normal

Existen teorías en donde se le considera al duelo como patológico o normal, así como modelos que hablan de determinadas etapas que se tiene que experimentar para poder “sanar”. Sin embargo, se ha discutido al respecto ya que no parece reflejar la naturaleza de dicho proceso y se ha propuesto entenderlo desde una postura dinámica. Se puede situar al proceso de duelo en un contexto social, interpersonal en donde la persona atiende la pérdida como la reestructuración de su vida. (Stroebe, Schut, Cruz, et. al., 2017).

De esta manera, se puede observar el proceso de duelo como algo no es un proceso lineal constante y uniforme, sino un proceso de constante ajuste y adaptación al nuevo contexto.

El duelo traumático

La relación que se haya llevado con la persona, las experiencias de vida que se compartieron o el tiempo en que ocurrió, entre otros factores, determinarán el tipo de duelo que se experimente. Cuando hay un cambio en la vida de manera importante y generalizada se puede hablar de un duelo traumático. (Muñóz-Martínez, 2018). Pero también esos cambios pueden suceder como consecuencia de cómo hacemos frente a la pérdida y no por la pérdida en sí misma.

El proceso de duelo se puede ver impedido cuando aparecen respuestas que evitan estar en contacto con las emociones incómodas como tristeza, soledad o enojo, ya sea enfocándose en seguir con su vida como si no hubiere pasado nada o eliminando algunas actividades que solía realizar pero que podrían llevarle a reexperimentar el dolor; cuando esto sucede, complica más las cosas pues aparecen más cambios o desajustes en la vida provocando sensaciones de mayor incertidumbre, desánimo o desenfoque y puede implicar dejar de comer, dormir demasiado tiempo, descuidar actividades o pendientes, disminuir el tiempo de convivencia con otras personas, etc.

Partiendo del modelo del procesamiento dual del duelo de Stroebe  (citado en Cruz, et. al. 2017), podemos ver dos factores involucrados en el procesamiento y pueden ser orientados hacia la pérdida y también hacia la reorganización.

El primero va a implicar hablar de aquello que es incómodo, de la pérdida y cómo se vivió; el segundo, implica realizar acciones que permitan continuar construyendo planes y proyectos, así como establecer nuevas relaciones personales.

Al respecto, Muñóz-Martínez en 2018, realizó una investigación sobre la experiencia del duelo traumático abordado desde un enfoque interpersonal en donde la persona logró establecer comunicación con respecto a sus emociones, necesidades, establecimiento de límites y realización de actividades placenteras. Los resultados arrojaron que hubo un cambio en las emociones que se experimentaron al hablar de las pérdidas (dejó de ser aversivo) y al mismo tiempo se observó que disminuyeron los repertorios de evitación, lo cual permitió a la persona construir nuevas relaciones alternas, es decir, continuar construyendo su vida.

Podemos concluir que a pesar de que la muerte es algo inevitable en la vida del ser humano, se suele vivir como un acontecimiento complicado e indeseado; la mayoría de las personas, pueden recuperarse de la pérdida sin alterar demasiado sus actividades cotidianas, sin embargo, existen situaciones que pueden complicarse en el proceso, es necesario identificarlo para solicitar el acompañamiento de un profesional y poder transitar una experiencia difícil, de manera saludable acorde a las necesidades particulares.

 

Referencias:

Muñoz- Martínez, A. M.(2018) Intervención en un caso clínico de duelo traumático a través de la psicoterapia analítico funcional. Revista Argentina de Clínica Psicológica. 27(1), 91-100.http://DOI: 10.24205/03276716.2017.1044

Cruz, J., Reyes, M. y Corona, Z. (2017). Duelo. Tratamiento basado en terapia de aceptación y compromiso. Manual Moderno.

 

Psic. Ángeles Reyes Cortés

Orientación Psicológica

Programa de Éxito Académico y Profesional (PEAP)


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