El pasado 27 de octubre se llevó a cabo la Graduación UTEL sede Monterrey, evento organizado para celebrar y aplaudir la disciplina, compromiso y dedicación de nuestros graduandos al cumplir uno de sus sueños educativos más importantes.

De nueva cuenta el Licenciado Ignacio Villagordoa, ex Director General de Acreditación, Incorporación y Revalidación de la SEP y actual Secretario del Consejo Académico de UTEL, nos honró con su presencia como maestro de ceremonias y presentó a Beatriz Cárdenas González, graduada de la Licenciatura en Pedagogía, quien fue elegida para dirigir unas palabras.

Uno de los puntos fundamentales del discurso de Beatriz a sus compañeros, es que a pesar de que existan muchos caminos para llegar a un mismo fin, no deben darse por vencidos si fallan a la primera, pues se debe continuar hasta encontrar la ruta que es adecuada para cada uno.

Decidí estudiar la Licenciatura en Pedagogía porque aunque tengo 10 años de experiencia como maestra, no tenía un título afín a la enseñanza y me di cuenta que para realizar mejor mi trabajo, mi vocación, y poder aportar más a las generaciones que estaba recibiendo, necesitaba estar mejor preparada. Quiero dejar una huella, poner un granito de arena para hacer del mundo un mejor lugar y creo que educar a los niños que son el presente y futuro de nuestro país, es la forma.

En este largo viaje que he recorrido para poder obtener mi título, me he dado cuenta de que existen muchos caminos para llegar a un mismo fin y que cuando uno de ellos no es el indicado para ti, no debes darte por vencido, sino que debes buscar otras opciones para lograr tus objetivos.

Debemos estar de acuerdo en que en esta generación, tenemos la fortuna de poder estudiar y crecer profesionalmente gracias al internet y que la educación virtual es una gran ventaja que tiene la Universidad. Yo no hubiera podido obtener mi título de no ser por UTEL, ya que no puedo manejar y no puedo transportarme por mí misma sin ayuda de mi mamá o de mi papá, debido a mi pequeña discapacidad visual.

Nosotros que nos estamos graduando hoy, retomaremos todo lo aprendido y lo pondremos en práctica para innovar y dar un mejor servicio en nuestros trabajos y para que nuestros sueños se hagan realidad, tenemos que empezar por creer en ellos y tener confianza en que los podemos alcanzar sin importar la cantidad de esfuerzo que tengamos que poner en ellos.

Hoy al terminar este ciclo, tengo más confianza en mí y sé que cuando un camino se cierra, debo buscar otro que esté abierto y que sea más adecuado para mí, pero nunca darme por vencida.

Sé que todos hemos tenido dificultades en este proceso de obtener nuestra licenciatura o maestría. Algunas de ustedes son madres y tuvieron que organizar sus deberes para lograr sacar adelante estos estudios sin descuidar a su familia.

Otros son padres que llegaban tarde del trabajo y tenían que estudiar. Muchos tal vez tuvimos que adaptar nuestro horario, aprender a usar la plataforma, volver a estudiar después de un tiempo sin hacerlo, entre otras dificultades con las que nos enfrentamos. Pero las cosas que realmente valen la pena en la vida, se consiguen con esfuerzo y dedicación.

Decía Aristóteles en algún momento, que “las raíces de la enseñanza son amargas, sin embargo, la fruta es dulce”, qué razón tenía, ya que cada 10 que obtuvimos en una materia era un triunfo para nosotros. Recuerdo todas las materias muy interesantes, pero mi favorita fue Pensamiento Lateral. Me enseñaron a ser creativa y buscar nuevas formas de resolver problemas. Es fácil ver hacia atrás en el tiempo y recordar cuando empecé la licenciatura y todo lo que tuve que pasar para llegar hasta donde estoy ahora.  Debemos de sentirnos orgullosos, pues no cualquiera logra estar donde estamos ahora y concluir una licenciatura o maestría.

Por último quiero agradecer a todos los maestros y tutores que me guiaron, siempre amables y atentos a todas mis dudas. A mi familia que siempre me apoyó. El ejemplo de lucha de mis hermanos Andrea y Ramiro que son médicos y también tuvieron que esforzarse para sacar una licenciatura tan difícil como la medicina, el recuerdo de mi abuelito el Dr. Juventino González Benavidez que siempre me motivó a nunca dejar las cosas y a hacer trabajos de excelencia, pero más me motivó su ejemplo de vida  destacándose en todo lo que se proponía, también me enseñó la importancia del esfuerzo y del trabajo; agradezco a mi papá y muy especialmente a mi mamá, que siempre ha estado apoyándome; que me dio una educación íntegra y de calidad. La familia siempre nos alienta y motiva a lograr lo que queremos.

¡Muchas felicidades compañeros y siéntanse orgullosos por este logro!

Para concluir su discurso, Beatriz aprovechó para felicitar también a las familias que estaban presentes en la ceremonia, pues este es un logro que también les corresponde, ya que en sus palabras, la familia es un apoyo y estímulo incondicional que motiva a lograr lo que queremos.

¡Felicidades una vez más graduados, que este sea el inicio de nuevos propósitos personales y profesionales!