Miguel Angel Fajardo Osuna, egresado de la Ingeniería en Sistemas Computacionales con nombramiento de excelencia académica, fue responsable de pronunciar el discurso en la reciente ceremonia de Graduación UTEL CDMX, frente a más de 2000 personas de diversos puntos de la República.

Para iniciar, pidió a los graduandos aplaudirse a sí mismos por el logro que estaban festejando en ese momento, y a través de anécdotas propias alentó a sus compañeros a continuar venciendo obstáculos y dar lo mejor de sí.

Con una mochila he recorrido una treintena de países en tres continentes. He sido becario a nivel federal, internacional y privado. Actualmente trabajo para una compañía transnacional en la ciudad de Quebec, Canadá -ahí tienen su casa por si algún día quieren visitarme-, pero tomar la decisión de vivir en otro país significó abrazar la incertidumbre y soltar todo lo demás: dejar el trabajo, la casa y mi zona de confort, solo tenía una mínima posibilidad de quedarme y ¡lo logré!

Por eso los invito a ponerse metas, pero no límites, porque vivir significa confiar, renunciar, decidir, seguir adelante, incluso cuando no logramos nuestro objetivo, hay que continuar intentando desde otras perspectivas.

Miguel Angel preguntó a los graduados cuántas veces habían escuchado que algo era imposible, que no era para todos o que se necesitaba mucho dinero para alcanzarlo. Los motivó a no detenerse simplemente por los intentos fallidos que alguien más había tenido, sino retarse continuamente y construir el futuro que querían vivir.

La vida es muy corta para elegir los caminos que otros te dictan, cada día se aprende algo nuevo y creo que quienes logran vivir sus propios sentidos de éxito entienden lo que significa recuperarse, volverse a levantar.

Tener retos nos brinda la dosis necesaria de adrenalina para vivir y qué mejor que retarnos nosotros mismos, comprender de qué estamos hechos y compartirlo con los demás para que nuestras ideas, proyectos y metas puedan encontrar eco y sean apreciadas por su valor justo.

¿Están viviendo una crisis?, busquen oportunidades, ¿desempleados?, encuentren diferenciarse de la competencia ¡Cometan errores!, pero vivan sus elecciones, porque el mundo es de aquellos que se atreven, de aquellos que buscan, de aquellos que deciden vivir.

Agregó que él veía la vida como un campo en el que se van sembrando semillas y mientras más se procuren más resultados se irán obteniendo. Felicitó a su generación porque estaban cosechando el resultado de la decisión que tomaron hace un par de años. Sin embargo, aprovechó para recordarles que era el momento de comenzar de nuevo y seguir un proceso de mejora continua.

Para finalizar su discurso, invitó a sus compañeros a reflexionar sobre su pasado, qué acciones y decisiones volverían a tomar o qué se dirían si pudieran hablar con su «yo» de años atrás, y les pidió a agradecer a las personas que estuvieron siempre acompañándolos para cumplir su sueño.

Sigan sus sueños y de sus sueños creen su realidad.