“Estudiar en línea me sirvió para depurar los malos hábitos y aprender a disfrutar el tiempo que paso con mis seres queridos.”

Martín Echevarría López, egresado de excelencia de la Licenciatura en Ingeniería industrial y Administración, compartió unas palabras con los asistentes en representación de su generación, mismas en las que aprovechó para mencionar los valores que reforzó —al igual que sus compañeros— con el estudio en línea: responsabilidad, honestidad y autonomía, que a decir de él son los que forman ciudadanos ejemplares.

Con la frase de Henry Ford: “Prepararse es el secreto del éxito”, les recordó que van por buen camino y que a preparación no acaba ahí, pues debe ser constante.

“Vamos camino al éxito, paso a paso y día a día, porque la escuela puede ser que termine hoy, pero la preparación es constante.”

Asimismo, agradeció el apoyo que las familias les brindaron durante todo su recorrido académico, apoyo que ahora como profesionistas, les toca dar a otros, pues afirma que: “no se recuerda a las personas por lo que ganan, sino por aquello que brindaron a los demás” e invitó a sus compañeros a reflexionar sobre sus triunfos, sus derrotas y dificultades y a recordar cuántos momentos en familia tuvieron que sacrificar, para ahora corresponder el orgullo y la motivación que en ellos depositaban.

Comparando el inicio de su licenciatura con un filtro, dijo que este proceso le había servido para depurar a los falsos amigos y los malos hábitos, quedándose con quienes siempre estuvieron, con las ganas de superación y con la enseñanza de disfrutar cada momento que pasa con sus seres queridos.

“Sin dudarlo somos personas determinadas, tenemos una gran visión hacia el futuro, tenemos el entusiasmo de ser mejores todos los días, pero sin ayuda es difícil lograrlo. Una vez entendido esto, comprenderemos que nuestro desafío es ayudar a otros, no pensemos solo en nosotros mismos, porque no seremos recordados por lo que ganamos, sino por lo que dimos; de eso se trata la vida de un profesional.”

Nuevamente reiteró su agradecimiento, a quienes le acompañaron en el proceso: su esposa, hijos, compañeros, maestros, tutores y a Dios por poner a UTEL en su vida.