Durante la más reciente ceremonia de graduación, celebrada en el Centro Citibanamex, importante recinto al poniente de la Ciudad de México, tuvimos la oportunidad de conocer a la Mtra. Mariana Sosa Olmeda, egresada de la Maestría en Educación y Docencia por la Universidad UTEL, pero con un amplio curriculum laboral y formativo, quien dirigió unas palabras a los más de 3,800 asistentes.

Mariana Sosa Olmeda, es Licenciada en Relaciones Internacional por el Tecnológico de Monterrey, Maestra en Ciencias Políticas por la Universidad Internacional de Andalucía, tiene estudios de formación profesional en el North Park University de Chicago y recientemente se graduó de la Maestría en Educación y Docencia en UTEL. Actualmente, es Rectora de la Universidad  Latina de América de Morelia, Michoacán.

La Mtra. Sosa consideró la graduación, como una día de gran celebración, no solo para los egresados, que vieron capitalizados todos sus esfuerzos y sacrificios, sino para todo México, pues representa la incorporación al ámbito profesional, de más mexicanos preparados.

Hoy nuestra nación cuenta con más mexicanos preparados, dispuestos -porque tengo la evidencia- a trabajar sin descanso en la consecución de objetivos, afrontando diversas dificultades y librando cualquier obstáculo.

La Mtra. Sosa, hizo una graciosa comparación de ella misma y a sus compañeros, con un vehículo todo terreno, porque definitivamente “nada los detiene”, pues mencionó que si, ya de por sí resulta complicado estudiar dedicándose exclusivamente ello y en las etapas de la vida convencionales, aún más lo es debiendo cumplir simultáneamente las responsabilidades familiares, académicas y laborales.

Asimismo, les compartió que en su caso, estudiar representa un trabajo continuo y permanente, y les invitó a valorar la oportunidad que tienen de poder acceder a la educación, pues por desgracia, no muchos mexicanos la tienen.

Para algunos haber concluido estos estudios, representa un primer objetivo; para otros, como es mi caso,  significa continuar con una preparación permanente y enriquecer nuestro perfil profesional. Pero sobre todo, seguir creciendo como personas comprometidas con nuestra formación integral y con ser todos y cada uno de nuestros días, un mejor ejemplo para nuestros hijos, para las nuevas generaciones y para la gente con la que compartimos nuestro quehacer diario.

Todos nosotros formamos parte de un grupo privilegiado -de esos pocos, por desgracia- que en México tenemos la oportunidad de estudiar. Porque en nuestra tierra, solo 50 de cada 100 niños que inician la primaria, concluyen estudios de educación media superior, de esos menos de la mitad: 21, terminan estudios de licenciatura, pero solo 13 se titulan, y de ellos únicamente 1 termina un posgrado. Para los que terminamos varios posgrados, prácticamente ya no hay número.

Esto -considero- además de un motivo de indiscutible orgullo y satisfacción, debe representar una enorme responsabilidad, porque si entendemos con humildad nuestra circunstancia, habremos de comprender que a cada uno de nosotros nos corresponde sacar adelante a miles de mexicanos que no tienen esta oportunidad de estudio.

A esta reducida comunidad de profesionistas en México, la Mtra. Mariana la dividió en aquellos que estudian en universidades de calidad y los que no, pues compartió un dato acerca de que, de las miles de instituciones educativas que existen en nuestro país, solo poco más de 100 son de calidad y excelencia, entre ellas: UTEL.

Este reducido grupo de mexicanos, lo podemos dividir aún más, en dos: “aquellos que estudiamos en universidades de calidad y excelencia” y “los que no lo hacen ahí”. Se los comparto, porque todos debemos saber que si en México existen miles de instituciones particulares de Educación Superior, sólo poco más de cien, son de estas de calidad y excelencia, entre ellas nuestra UTEL.

No lo digo yo, lo dice su acreditación como Institución Afiliada Aspirante de la FIMPES, la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior.

La Mtra. Mariana, pidió a sus compañeros disfrutar el momento y agradecer a todos quienes les apoyaron: maestros, tutores, coordinadores y a todos aquellos que en jornadas de 24 horas, estuvieron por teléfono, WhatsApp, correo electrónico y cualquier otro medio resolviendo dudas y retroalimentándolos, así como al personal administrativo y directivo, y a todos quienes hacen posible la universidad, como el único factor de movilidad social que habría de existir. Y por supuesto dar el más profundo de sus agradecimientos, a los “grandes motores” que cada uno tiene.

Para finalizar, les propuso continuar alcanzando objetivos y seguir creciendo como personas, y en donde quiera que este su desarrollo profesional, posicionarse como ejemplos aspiracionales, pues aprender y generar conocimiento  es importante, pero aún más compartirlo, aplicarlo y desarrollarlo; recordándoles que “el contexto, no es pretexto” cerró con la frase:

Nuestro destino no está hasta donde alcanzamos a ver con nuestros ojos; nuestros destino está hasta donde vemos en nuestros sueños.