Sean Hackney resultó ser un emprendedor poco común. Empezó a escribir un plan de negocios con intención de hacerlo, tenía la esperanza de ser contratado por alguna compañía, ya que había dejado de trabajar en Red Bull North America Inc. Le mostró este plan a su padre en ese momento abogado corporativo de Red Bull, y este le dijo; “no lo envíes, hagámoslo”. A partir de las sugerencias de Sean Hackney.

Hoy, nuestro protagonista tiene 40 años y cuenta con su propia empresa, Roaring Lion, ubicada en Sun Valley, California, dedicada de la misma forma, a las bebidas energizantes. Actualmente tiene un activo de US 6.2 millones y de acuerdo a las palabras de Hackney “de una inversión inicial de 62 mil dólares hemos hecho crecer el negocio hasta llegar a ser la bebida número dos en bares y clubes nocturnos”.

Revisando el plan de negocios, ya con una empresa consolidada, se ha establecido que este actúa más bien como un plan de mercadotecnia. Según información reunida por William Gartner, y revisando la encuesta nacional norteamericana Estudio Panal de la Dinámica Empresarial, que reúne la opinión de 800 personas, este concluyó que las posibilidades de éxito de los emprendedores se multiplican con un plan de negocios.

Gartner comenta “nuestra investigación mostró que los planes de negocios tienen que ver con emprender el camino. Quienes lo escriben también hacen más cosas como investigación de mercados y proyecciones, además de incrementar las posibilidades de seguir adelante”. En ocasiones el momento en el que se empieza la empresa y se redacta el plan de negocios ocurre en tiempos distintos, según la investigación, incluso ya después de iniciado el proyecto, el plan puede ser funcional.

William Bygrave, profesor de Babson College, experto en iniciativas empresariales, mantiene cierta desconfianza en los planes empresariales, el insiste en que no es tan importante tenerlo por escrito mientras “ya sea que se trate de una construcción mental que nunca se ha volcado en papel o de una descripción más avanzada garabateada al reverso de un sobre”, en conclusión, es necesario un plan, sea escrito o en la mente.

Bygrave nos comenta que “Incluso si no lo hacen por escrito, han tenido que pensar en la manera en que la identificación de una oportunidad se ajusta a la mercadotecnia, integrar el equipo correcto, hacer las proyecciones financieras y demás”.

UTEL Editorial