Las variaciones climáticas importan e influyen en nuestras acciones no solo a nivel psicológico, sino también de manera física. La regulación de la temperatura es un factor determinante en la manera en cómo desempeñamos nuestras labores, ya que la inversión de energía se ve afectada por administrar las cantidades adecuadas para cada cosa.

La temperatura corporal promedio oscila entre los 36.3° y 37.1°C, grados que a lo largo del día sufren modificaciones debido a las distintas circunstancias del ambiente, por ejemplo durante la madrugada el cuerpo experimenta temperaturas más bajas.

La parte del cuerpo humano encargada de la termorregulación se ubica en el cerebro, específicamente en el hipotálamo. Entre las múltiples funciones que desempeña el hipotálamo se encuentran aquellos mecanismos para mantener una temperatura apropiada.

Existen neuronas que son sensibles a los cambios de temperatura, sin embargo la información puede provenir de otros lugares como la piel (que sirve como mensajera) y de algunas fibras nerviosas que indican anormalidades corporales.

Para contrarrestar los cambios climáticos, regularmente el cuerpo reacciona de este modo:

● Se reduce el gasto calórico. Con la finalidad de mantenerse caliente, se reducen ciertas contracciones musculares habituales, acumulando así más hidratos de carbono para neutralizar la temperatura y producir ácido láctico. La combinación de este ácido con la desaceleración corporal, se traduce en una mayor retención de calor.

● Reducción del flujo sanguíneo. La piel, dedos, manos y pies son los primeros en resentir los ambientes fríos, esto se debe a que los vasos sanguíneos se constriñen, el torrente sanguíneo se ralentiza como mecanismo de defensa para acumular calor en el cuerpo.

● Escalofríos. Los músculos se contraen para mantenerse calientes. Estas contracciones consumen energía y se transforman en calor.

Existen medidas preventivas para hacer frente a la termorregulación, como:

– Tomar bebidas calientes. Durante la mañana y la noche se presentan las temperaturas más bajas en el día, momento oportuno para la ingesta de bebidas calientes: té o café son recomendables. Cabe mencionar que hay que tomar previsiones ya que las propiedades de estas bebidas pueden causar insomnio.

– Moverse. Como se mencionó arriba, la actividad física consume energía, lo que se traduce en calor, de esta manera ante el primer síntoma de enfriamiento hay que moverse. Contraer el cuerpo, aguantar la respiración mientras se frotan las manos con vigor y activar todos los músculos del cuerpo, ayudan a mantener una temperatura corporal estable.

– Abrigarse. Aunque suene a consejo de “la abuelita”, cargar un suéter o una bufanda es útil, no hay motivo para soportar las bajas temperaturas si se tiene con qué abrigar.

Tu cuerpo agradecerá todos los esfuerzos por mantener una temperatura adecuada.

Adair Rodríguez Angeles
UTEL Editorial