La energía corporal es la capacidad que tiene el cuerpo para realizar un trabajo; es decir,  la fuerza que se requiere para moverse y hacer funcionar el sistema de la forma más eficaz. Capacidad que solo se consigue a través del alimento.

Para que la comida ingerida se convierta en energía, se requiere del siguiente proceso:

 

■ Fragmentación. Mediante la masticación y la digestión, el alimento se reduce a su unidad más pequeña, la glucosa.

■ Absorción. Esta se lleva a cabo en el intestino delgado, en donde el sistema venoso absorbe la glucosa y la dirige al hígado, los tejidos periféricos y a la célula.

■ Energía celular. La glucosa llega y penetra en el citoplasma de la célula, a la vez que sufre de una primera división, para después transformarse en dos moléculas de ácido pirúvico.

■ Respiración celular. Los ácidos pirúvicos van hacia el órgano responsable de la respiración celular, la mitocondria. Se inicia es el ciclo de Krebs, donde el ácido pierde hidrógeno y carbono. Este último se une al oxígeno disponible en la célula y genera CO2.

■ De gas al agua. El hidrógeno que previamente salió de la molécula de ácido pirúvico se une al oxígeno de la respiración, al fusionarse forman moléculas de H2O. De estas una parte se elimina y el resto permanece en la célula, donde ayuda a crear el citoplasma.

A su vez, la energía corporal se reparte en otro gran sistema que mantiene la vida, el sistema de relación.

Este es el conjunto de órganos  encargados de poner al ser humano en contacto con el mundo exterior (el mundo físico y la naturaleza). Cuando se hace ejercicio o se realiza un trabajo intelectual, manual o físico, el organismo lleva gran parte de su energía hacia la función de relación y sus órganos: músculos, huesos, cerebro, sistema nervioso, órganos, sentidos y lenguaje.

Por consiguiente, la inteligencia interna y el instinto del cuerpo dirigen el reparto de energía en el organismo, es decir, son los encargados (en último lugar), de enviar y equilibrar la energía corporal entre los diferentes sistemas del cuerpo, dependiendo del momento, las circunstancias y la edad de la persona.

Wanda Mirel Solorio García
UTEL Editorial