No te agobies, la organización es la clave para evitar culpas y estrés.

A diario en las oficinas se pueden escuchar las pláticas de quienes son madres y cuentan con pesar que su pequeño se quedó llorando en la guardería rogándole que no se fuera, preocupadas porque su hijo está enfermo y no puede estar a su lado o aturdidas porque es tal la cantidad de trabajo que hay, que se perderá el festival del Día de las Madres.

Las mujeres trabajan por necesidad económica, por deseo y necesidad de realización personal y profesional o por ambas cosas. Pero la mayoría quiere compatibilizar ese trabajo fuera del hogar con un ejercicio responsable de la maternidad; sin embargo, hacerlo les resulta difícil, ya que las condiciones laborales frecuentemente son poco favorables para la convivencia de ambos roles.

Madre profesionista ¿cómo lograrlo?

De acuerdo con la Dra. Carmen Larrazábal, en entrevista con RNC Radio, para evitar la culpabilidad que muchas madres trabajadoras sienten al dejar a sus hijos cada mañana para salir a trabajar en búsqueda de su desarrollo profesional, lo principal es:

“Organizarse, tener el hogar ordenado no sólo físicamente para tener paz mental, sino también estableciendo un orden de prioridades, pues al hacerlo se finca realmente lo que es más importante en nuestra vida en los diferentes roles que todas desempeñamos”.

La doctora Larrazábal indicó que cuando las mujeres logran poner orden físico y mental en su vida se evitan circunstancias frustrantes, pues al llevar a cabo estas acciones podrán ser no sólo la madre, la esposa y la profesionista, sino incluso también serán la hija, la amiga, sin que el fantasma de la culpa se haga presente.

Aquí algunos consejos para encontrar el equilibrio entre la casa y el trabajo:

• Prepara a tu hijo para el día que te toque retornar al trabajo. Dale con anticipación algunos periodos de separación para que se vaya acostumbrando a no estar apegado a ti todo el tiempo.

• Preséntale a la persona que lo cuidará con anticipación. Para evitar que el niño rechace a su cuidador (a) es mejor que le presentes a esa persona con tiempo para que se familiarice con ella.

• Compénsalo. Cuando regreses del trabajo trata de dedicarle a tu hijo todo el tiempo que puedas para que se sienta protegido.

• Permite que te ayuden. La mamá no lo es todo, en caso de que haya un papá, él también tiene que pasar tiempo con los hijos. De no ser así busca familiares o amigos que te apoyen mientras estás ausente.

Finalmente, no permitas que  la culpa te tome presa, a pesar de lo duro que pueda ser el separarte de tus hijos para ir a trabajar. Si aprendes a equilibrar tus asuntos del trabajo con la maternidad, tu hijo estará recibiendo de tu parte lo que quizá es la mejor herencia: el ejemplo de que el trabajo no está peleado con la familia y que cuando se quiere se puede. Y tú puedes.

UTEL Editorial