Cuando se está en el proceso de elección de carrera, una de las principales disyuntivas que se presentan es el conflicto de decidir entre aquello que apasiona y lo que se considera más rentable.

Es común que a cambio de obtener prestigio social, comodidades, éxito o un determinado estilo de vida, las personas estén dispuestas a laborar con una institución sin un buen clima organizacional, en un giro que no sea el suyo o incluso realizar actividades que no disfruta o de una manera poco profesional.

La verdadera vocación es aquella actividad en la que te desempeñas de manera óptima, y que independientemente de una retribución financiera, provee de un sentimiento de autorrealización único.

Por el contrario, elegir una carrera por la cual no se tiene gusto o interés crea desventajas para la persona, como lo puede ser la falta de motivación, pasión en las actividades desempeñadas y el bloqueo mental que, debido al conformismo que se experimenta, se cierra a nuevas ideas.

Otra de las causas por las cuales se da esta elección es la falta de apoyo por parte de la familia o amigos, que viene acompañado de la clásica frase: “te vas a morir de hambre”. Ante estas situaciones lo mejor que puedes hacer es demostrar que si te desenvuelves en el medio que es para ti, jamás tendrás preocupaciones de este tipo.

Cabe mencionar que en cualquiera de ambos casos, lo que siempre se busca realmente es el éxito al laborar en el lugar deseado, y dado a que este es totalmente subjetivo, solo se puede hablar de la base donde parte: ser cada día mejores para sí mismos tanto como para los demás.

No siempre la verdadera vocación trae con ella grandes ingresos económicos, sin embargo las habilidades con las que cuentes y el nivel con el que te desempeñes en tu trabajo es lo que en verdad marca la diferencia en el aspecto monetario y el éxito profesional.

Wanda Mirel Solorio García
UTEL Editorial