En artículos pasados, hemos dicho que el estrés es la respuesta automática y natural del cuerpo ante las situaciones que resultan amenazadoras o desafiantes, pero en esta ocasión, te hablamos sobre los distintos tipos de estrés, para que identifiques si sufres de alguno.

Es muy importante que el estrés no se convierta en un padecimiento constante, ya que puede tornarse en algo muy grave y muy difícil de tratar. Cuando estés ante la presencia de algunos síntomas de estrés es necesario acudir al médico, porque en el caso de padecimientos crónicos se requiere de medicamento o terapia para que pueda ser tratado.

Tipos de estrés:

  • Estrés agudo: es el  más común y puede padecer agonía emocional en pequeñas dosis, es decir, una combinación de enojo e irritabilidad, pequeñas contracciones musculares, dolores de cabeza, problemas estomacales, estreñimiento y dificultad para digerir, presión arterial y dolor en pecho.
  • Estrés agudo episódico: las características se reflejan en personas que por cualquier cosa se enojan y son demasiado sensibles. Suelen ser más propensos quienes siempre llegan tarde, aceptan mucho trabajo o personas que no saben organizarse y terminan cayendo en una alta carga de responsabilidades.
  • Estrés crónico:  le ocurre a aquellas personas a las que se les dificulta encontrar solución a sus problemas y que constantemente sus presiones los asfixian. Bajo esta condición, no se pueden realizar trabajos que requieran de mucha dedicación o esfuerzo, o designar varias tareas a una sola persona, ya que no no pueden cargar con tantas actividades. Los síntomas más comunes son: migraña, dolores musculares intensos, hipersensibilidad y espasmos.

Existen muchos más tipos de estrés, pero en términos generales esta es la clasificación más utilizada, lo importante es que no dejes pasar ningún síntoma por pequeño que sea, de hecho los grandes padecimientos se generan porque no se atendieron síntomas menores.

Cristian David Castro Solórzano
Alumno UTEL