Cuando nos planteamos una meta, lo hacemos pensando en aquello que es importante a nivel personal y para motivarnos, constantemente pensamos en lo bien que sería alcanzarla. 

Ya sea comenzar una rutina de ejercicio, establecer un régimen alimenticio, un cambio de casa o iniciar con estudios universitarios; todas las metas parecen prometer un cambio favorable en nuestras vidas o una sensación de satisfacción, sin embargo, es fácil dejar de lado que es una decisión que requiere constancia, implica mantenernos avanzando para  llegar del punto A al punto B.

A lo largo del camino, es probable que nos encontremos con dificultades, las más comunes son falta de tiempo, confianza excesiva en que es más sencillo de lo que parece, actividades de ocio, etc., se puede lidiar con esto a través de una metáfora resumida de los autores Carmen y Luciano (2002):

“Supongamos que eres un jardinero, amas tu jardín y te gusta cuidar de tus plantas, ya que eres el único responsable. Supongamos también que las plantas son como las cosas que quieres en tu vida ¿Cuáles son las plantas de tu jardín?, ¿cómo se ven esas plantas?, ¿estás cuidando las plantas que quieres como las quieres cuidar?

Claro que no siempre florecen en el momento que quieres y cuando lo desees incluso se pueden marchitar a pesar del cuidado ¿Qué se interpone en su camino con las plantas y el cuidado que les está dando?

Todo jardinero sabe que el crecimiento de sus plantas no depende de su estado de ánimo, sino que cada planta requiere un cuidado sistemático y apropiado a pesar de lo difícil que pueda parece. ¿Sería oportuno arrancar la planta y sembrar otra semilla? Aunque tu trabajo de jardinero se reduciría a sembrar semillas y no verlas crecer. Otra opción es seguir cuidando las plantas, con lo que ofrezcan en cada momento, pues es importante que sepas que en tu jardín, solo tú puedes sembrar tus semillas y verlas crecer.”

Si observamos el jardín como este nuevo periodo académico, convendría cuidar con constancia de las asignaturas para que cada paso te lleve al aprendizaje deseado, de manera que cada acción que tomes te acerque a aquello que valoras o es importante en tu vida (mejorar tu calidad de vida, superación personal, ascenso laboral, adquirir conocimiento, etc.).

Cuando decidimos por aquellas distracciones, nos alejamos de la meta descuidando el jardín y de esa manera es probable que las plantas se marchiten, cuando nos enfrentamos a diversos obstáculos que escapan de nuestro control, quizá signifique que tenemos que ser más cuidadosos con nuestro jardín, en lugar de abandonarlo.

Comienza con identificar aquellas direcciones vitales globales, elegidas, deseadas, que puedas alcanzar a medida que actúas en tu día a día, aquello que valores que te sirva como horizonte y trasfondo en tu actuar, aquello que le aporta sentido a tus acciones y te ofrezca un propósito.  Es una manera de hacer frente a los obstáculos para que continúes avanzando hacia la meta que estás por comenzar, recuerda que la invitación no es hacerlo todo perfecto, sino que te mantengas intentando y constante con tu propósito.

Psic. Ángeles Reyes
Orientación Psicológica
Programa de Éxito Académico y Profesional (PEAP)

Referencias:
Páez-Blarrina, Marisa, & Gutiérrez-Martínez, Olga, & Valdivia-Salas, Sonsoles, & Luciano-Soriano, Carmen (2006). Terapia de aceptación y compromiso (ACT) y la importancia de los valores personales en el contexto de la terapia psicológica. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 6(1),1-20.[fecha de Consulta 28 de Junio de 2020]. ISSN: 1577-7057. Disponible en: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=560/56060101
Wilson, K. G. y Luciano, Ma. (2002) Estableciendo el contexto para la terapia. En Terapia de Aceptación y Compromiso. Un tratamiento conductual orientado a valores. (pp. 111-120). Madrid, España: Ediciones Pirámide.