Es sabido que a lo largo de las últimas dos décadas, la conversación generada alrededor de las brechas de género referentes a las diferencias salariales y de accesibilidad a empleos entre mujeres y hombres ha logrado reducirse poco a poco. Sin embargo, el año pasado, con el brote del Covid-19, la pérdida de empleos ha vuelto a incrementar esta situación.

Según el Banco Mundial (2018) en el mundo hay 3.827 millones de hombres y 3.764 millones de mujeres; que según los resultados, estadísticamente, son las mujeres quienes tienen un rendimiento académico superior a los hombres. Pero, si bien en el periodo 2018 – 2019, el 55% de estudiantes universitarios eran mujeres, el campo laboral y la empleabilidad reflejaban lo contrario. (Garcia, 2019). ¿Por qué sucede esto? Begoña Urien, maestra de la Universidad de Navarro explica que en la sociedad aún existen estereotipos que generan las brechas de género, especialmente cuando se busca ocupar un puesto de trabajo. 

El rol social

La teoría del rol social afirma que todos, sin importar el género, tomamos decisiones frente a las mujeres en el mercado laboral con base al papel tradicional que estas han desempeñando en la sociedad: cuidar, ayudar, apoyar. Frente a esto, los hombres cumplen con roles que se perciben más aptos para el trabajo: tomar decisiones, ser enérgicos o asertivos.” (Urien 2019).

Ahora bien, si con estos datos y estadísticas del 2018 podemos observar que ya existía una brecha de género evidente en cuanto a empleabilidad, queda claro que el Covid-19 la afectó aún más. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) la participación de las mujeres en el mercado laboral bajó del 52 % al 46 %, debido a que los sectores en los que se empleaban fueron los más afectados por las restricciones sanitarias y el confinamiento durante los tres primeros trimestres del 2020 (El Economista, 2021).

¿Porqué sucede esto?

Según el Observatorio Laboral Covid-19, del Banco Interamericano de Desarrollo, son tres las razones por las que las mujeres en el mercado laboral se han visto especialmente afectadas.

Una de de las razones son las ya mencionadas restricciones sanitarias y el consecuente cierre de distintos sectores como lo son: el turismo, comercio, gastronomía y educación, sectores que concentran la mayor cantidad de mujeres en el mercado laboral en países como Brasil, Argentina, Chile, Colombia y México. 

La segunda razón es que, al haberse suspendido toda actividad presencial en materia de educación y cuidado pre-escolar, la carga de trabajo dentro de casas con presencia de niños ha aumentado. Este cuidado ha recaído en la mayoría de los hogares, en las mujeres, quienes, incluso antes de la pandemia, ya eran responsables de las tareas ‘domésticas’ (38 horas semanales en comparación a 16 horas de los hombres). Esta sobrecarga en el hogar, sin duda, afecta la decisión de participación y movilidad laboral en las mujeres. 

En tercer lugar, el teletrabajo ha sido un factor bastante significativo en la falta de oportunidades laborales para mujeres. Existen dos razones por las que la accesibilidad al trabajo remoto impacta en las brechas de género entre hombres y mujeres: El acceso y manejo de tecnologías (TICs en general), y el tipo de tareas designadas en el trabajo, y ciertamente, previo a la pandemia ya se notaba una distinción significativa en el manejo de las tecnologías. 

Los estudios del Banco Mundial realizados en el 2020 en regiones de América y Europa, revelaron que el trabajo que las mujeres realizan en empresas tiende a ser más administrativo, facilitando entonces que sea posible adaptarse al teletrabajo (World Bank Group, 2020).

Ante esta problemática la innovación de soluciones debe ser más que una propuesta. Azuara (2020) sugiere la creación y aplicación de tecnologías más amigables y útiles para la incorporación de mujeres con cargas de trabajo en casa, así como equidad en las tareas asumidas por ambos sexos. Propone también, crear capital humano que promueva capacitaciones de orientación y vinculación, además de la creación de asociaciones que aseguren una mayor igualdad en la atracción de talento que impulse la creación de empleos para todos y favorezca intrínsecamente a la disminución de las brechas de género. 

 

Rodrigo Caballero

Auxiliar Branding & PR UTEL 

 

Referencias:


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